Los anglicismos venden

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Está claro que los anglicismos venden. Si trabajas en el mundo del marketing digital seguro que emplearás a diario términos como target, call to action, webinar, followers, copywriting, influencer o storyteller. ¿Que te desenvuelves en el frenético mundo de las empresas? Entonces te encantará utilizar términos fetiche como start-up, cash flow, sales manager, CEO o networking.

Hay otros anglicismos que llevan tantas décadas con nosotros que casi ni somos conscientes de que son vocablos importados desde otra lengua, como bacon, elepé, cóctel o gángster. Están tan asimilados, que hace tiempo que dejaron de escribirse en cursiva.

Ahora bien, ¿cuál es el origen de la enorme influencia de la lengua inglesa en todo el mundo? La historia nos señala dos momentos cruciales:

  • El siglo XIX, cuando las tendencias imperialistas de Gran Bretaña le llevaron a colonizar casi la cuarta parte de la superficie terrestre.
  • Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se sientan las bases del predominio de Estados Unidos en el mundo; también a través de la influencia cultural que se extiende por medio del cine de Hollywood, la maquinaria Disney, etc.

De todas formas, las posturas de los lingüistas sobre el uso de anglicismos no es unánime. Hay quienes son de la opinión de que enriquecen, ya que hay términos que designan nuevos conceptos y nuevas realidades que no tienen un paralelismo en castellano (sería el caso, por ejemplo de start-up). Pero sobre lo que sí parece que existe consenso es sobre el uso innecesario e indiscriminado del mismo, a veces de forma afectada, utilizando palabras que tienen equivalencia exacta en castellano (un ejemplo muy extendido sería hacer un ‘review‘, en vez de una reseña).

Seguro que recordaréis la campaña que lanzó, hace un par de años, La Real Academia de la Lengua contra el uso excesivo de anglicismos, ‘Lengua madre solo hay una‘:

A través de esta campaña trataba de desenmascarar cómo, en un país como el nuestro, que no destaca por sus altos índices de conocimiento del inglés, se asocian las palabras en inglés con lo cool (otro anglicismo, a decir verdad, difícil de sustituir por otra palabra), lo que está de moda y lo más moderno. Pero, cuidado, muchas veces sin entender su significado. Por eso los de la Academia (que no es una startup, pero lleva más de tres siglos velando por el correcto uso del idioma), trataron de colarnos un perfume llamado ‘Swine‘ (literalmente ‘puercos’), o unas gafas ‘With Blind Effect‘ (‘con efecto ceguera).

Pues bien, han pasado dos años desde el lanzamiento de esta campaña y la proliferación de anglicimos no solo no remite, sino que va en aumento. Podríamos concluir que sí, que los anglicismos venden, y cada vez más. ¿Por qué aumentan los anglicismos? El difícil de contestar a esta pregunta, pero la cada vez mayor influencia de internet y las redes sociales en nuestra vida tiene mucho que ver, así como la globalización cultural, que siempre favorece al mundo anglosajón.

No debemos dar la espalda a algunos de estos términos, ya que las lenguas están vivas, van evolucionando y recibiendo influencias del entorno. Pero lo que no debemos hacer es dejar que se pierdan los equivalentes en la propia lengua y, si no es necesario acudir a los anglicismos, debemos dar preferencia siempre a las palabras en la propia lengua.

La foto es de Pixabay.

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Publicado en Novedades de Byvox

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