Vocabulario y cultura

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Vocabulario y cultura son, a menudo, dos caras de la misma moneda. Nos referimos a que, no en pocas ocasiones, el vocabulario denota la cultura, procedencia, grupo de edad o condición social de un grupo humano. Así, por el uso de un léxico determinado nos haremos una idea de qué tipo de persona es el hablante e, incluso, el uso de unas determinadas palabras en jerga serán signo inequívoco de pertenencia a una comunidad.

Por ejemplo, en contextos marginales se utilizan palabras de argot para designar las diferentes drogas -así se utilizará la palabra perica para designar la cocaína y jaco para decir heroína-. Aunque con el tiempo su significado se va extendiendo, en un principio se usaban estos términos para camuflar el significado real de palabras que no convenía que fueran entendidas por todo el mundo. En esta línea, son dignas de mención las complejas e intrincadas jergas usadas por personas que están presas o han estado una temporada en la cárcel.

Si una persona utiliza palabras ya en desuso -como surtidor (gasolinera), velador (terraza de bar) o banderilla (tapa o pincho)- sabremos que, aunque no le estemos viendo, es una persona de edad muy avanzada. Si hace gala de una gran riqueza de vocabulario para referirse a fenómenos climatológicos, denotará que es una persona del campo, de esas que a menudo están mirando al cielo pendientes del sol, la lluvia o el granizo, ya que de la presencia o ausencia de estos fenómenos dependerá su cosecha o su rebaño.

Si, por el contrario, nos encontramos ante alguien cuya conversación está jalonada de términos en inglés, como brunch, low cost o startup, o neologismos como postureo o finde, deduciremos que es una persona urbana, joven o de mediana edad, y que sigue modas y tendencias.

Vocabulario y cultura son como la cara ante el espejo. Escuchándote cómo hablas, te diré cómo eres.

Léxico coloquial

Todos estos ejemplos confirman que el lenguaje, principal hecho diferencial del ser humano con respecto al resto de animales, es un hecho cultural.

Así, en el caso del aprendizaje de una segunda lengua, siempre se tiene la idea de que el dominio del léxico coloquial, aún siendo un registro muy complicado, es lo que más nos va a acercar al modo de pensar de la gente, a captar la idiosincrasia de un pueblo, en definitiva.

Siguiendo con este tipo de teorías, el relativismo lingüístico sostiene que cada lengua refleja una particular visión del mundo, una cosmovisión determinada. Un ejemplo de libro que nos ayudaría a entender este concepto son las 40 maneras que existen en finés para designar distintos tipos de nieve. 

El vocabulario y la lengua son los principales vehículos identitarios de una cultura. Por eso, cada vez que se pierde una lengua se pierde para siempre una forma única e irrepetible de interpretar el mundo.

La foto es de Pixabay.

 

 

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Publicado en Novedades de Byvox
  1. DIEGO dice:

    MUY INTERESANTE Y DIDÁCTICO

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